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Para hacer la obra misionera se necesita una Biblia abierta y un atlas abierto.

Para una mayoría de creyentes, misiones se entiende ante todo como acciones emprendidas por la Iglesia o por personas individuales -misioneros-. No obstante, tanto el mensaje bíblico como la historia de la expansión misionera, nos instan a edificar nuestras misiones sobre un concepto claro del plan de Dios para el mundo y la humanidad.

El surgimiento de una nueva visión en las misiones es un resultado directo del análisis de los resultados de este trabajo en el pasado -sus éxitos y sus fracasos-. En consecuencia, durante los últimos 50 años, en círculos teológicos preocupados, se generó una reevaluación de la forma bíblicamente relevante e históricamente contextualizada del carácter de la obra misionera. Esa concepción renovada se edifica sobre cuatro pilares:

La Trinidad de Dios concuerda en el propósito de restablecer Su gobierno de facto sobre la creación perdida.

  • Dios Padre envía a Dios Hijo. La intervención de Dios Padre agrega la naturaleza humana a Dios Hijo y así hace posible el cumplimiento de la Misión de Dios a través del ser humano Jesús, el que redime la humanidad de su culpa y reconstruye el puente entre Dios y los hombres. Jesucristo hombre instituye a Su Iglesia como su cuerpo espiritual en el mundo y le da la comisión de alcanzar con Su Evangelio a todos los seres humanos en el mundo entero.
  • Dios Padre y Dios Hijo envían a Dios Espíritu Santo. Para asegurar que la Iglesia de Cristo cumpla la comisión recibida, Dios Espíritu Santo crea una naturaleza no corrompida en aquellos seres humanos que voluntariamente entreguen su persona y personalidad a Jesucristo y los une a la Iglesia a la que Él mismo dirige en la obra de extenderse y de esta manera expandir el Evangelio del Reino de Dios en la humanidad.
  • Dios Padre y Dios Hijo y Dios Espíritu Santo envían a la Iglesia. En su función como agente comisionado para la Misión de Dios, la Iglesia de Cristo -constituida por todos los discípulos auténticos de Jesús en todo el planeta- bajo dirección explícita de Dios Espíritu Santo conduce a la humanidad perdida al puente de salvación construido por Dios Hijo para que todo hombre pueda llegar a Dios Padre.

Mateo 28:18-20 ... "Hagan discípulos, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo..."
Entendemos pues que es necesaria la intervención de toda la Trinidad puesta en acción por la Iglesia de Cristo para hacer un discípulo.

  • La expansión local es el necesario punto de partida de la Misión de Dios, pero inefectiva en lograr el propósito de Dios sin que al mismo tiempo resulte en la extensión a los alcanzados.
  • La extensión global es la condición necesaria para el cumplimiento de la Misión de Dios, pero imposible sin una expansión local que resulte en la construcción de plataformas misioneras poderosas.

Hechos 1;8 ... "Y me serán testigos tanto en Jerusalén como en todo Judea, y en Samaria y hasta lo último de la Tierra." Consultando al texto en su idioma original, en ningún momento se percibe un orden prefijado en la Misión de Dios, aparte del orden lógico que lleva desde un punto de partida hacia una variedad de otros lugares o sectores de la humanidad, sino más bien la simultaneidad en su alcance bajo la única perspectiva del propósito histórico de Dios transmitido por Dios Espíritu Santo a la Iglesia.

  • Siglos I-III: en los inicios de su existencia, después de que la iglesia apostólica (siglo I) se convierte en una iglesia perseguida duramente por el Imperio Romano (siglos II-III), la intención de las comunidades cristianas se manifiesta tanto en su expansión local como en una extensión a lo largo y ancho del imperio. Es también un crecimiento transcultural, pero-no por elección de los creyentes cristianos, sino más bien porque el estado mismo obligaba a personas de condición social baja a someterse a su cultura grecorromana.
  • Siglos IV-XV: la Iglesia se extiende por medio de un centralismo transcultural. En los primeros siglos, durante el período después de que la iglesia apostólica (siglo I) se convierte en una iglesia perseguida duramente por el Imperio Romano (siglos II-III),
  • Siglos XVI-XX: la Igles ia se extiende por medio de un expansionismo transcultural
  • Siglo XXI: la Iglesia se extiende por medio un expansionismo intercultural
  • El cumplimiento del plan de Dios progresa a través de la expansión del Reino de Dios
  • El Reino de Dios es expandido donde los seres humanos por voluntad propia entregan su identidad personal a Jesucristo
  • La terminación del Plan de Dios es el logro del propósito divino: alcanzar a toda la humanidad para la regeneración de la creación corrompida bajo el gobierno de Dios

Mateo 24:14 ... "Y será predicado este evangelio del Reino como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin."

 Las misiones no son el objetivo último de la Iglesia. El objetivo último es la adoración. Las misiones existen porque no hay adoración. La adoración es el objetivo último, y no las misiones, porque Dios es la realidad última, no el hombre. Cuando esta era se acabe, y los millones de redimidos se postren ante el trono de Dios, las misiones dejarán de existir. Es una necesidad temporal. Pero la adoración permanece para siempre....

Si la búsqueda de la gloria de Dios no está por encima de la búsqueda del bien del hombre en cuanto a los deseos del corazón y las prioridades de la Iglesia, el hombre no estará bien servido, y Dios no estará recibiendo la honra que Él merece. No estoy predicando que hay que rebajar la importancia de las misiones, sino que estoy defendiendo que hay que magnificar a Dios. Cuando la llama de la adoración arda con el calor que provoca en nosotros la belleza de Dios, la luz de las misiones iluminará en medio de los lugares más oscuros de esta tierra. ¡Y yo anhelo que llegue ese día!

John Piper, !Alégrense las naciones!